martes, 14 de junio de 2011

La ilusión del legislador

El estatuto de Atonomía de Extremadura tiene 116 páginas en la edición que del mismo ha realizado la Asamblea de Extremadura. El reglamento 204...wl doble.


Cuando hace unos días me dieron sendas ediciones me vino a la cabeza una frase del ministro de Alfonso XIII Conde de Romanones: "Dejad que ellos —se refería a los diputados— hagan la ley, que yo haré el reglamento".


Un reglamento puede lograr que se haga lo contrario de lo que dice la ley. El reglamento de aplicación de la Ley de extranjería, por ejemplo, es infinitamente peor que la Ley que supuestamente desarrolla.



Añadan ustedes, además, que una Ley precisa de un ejecutivo que la desarrolle. Y claro, aquí puede uno encontrarse con declaraciones como las de Rodriguez Ibarra, ecce homo, que en rueda de prensa ha afirmado, con absoluto desparpajo, que entre 1995 y 1999 se dedicaba a no cumplir las Leyes que el parlamento, donde su gobierno estaba en minoría, aprobaba.


Al final se puede llegar a la conclusión que legislar es un asunto de pura ilusión. O que hay que ser un iluso para creer que una buena ley en beneficio de los de abajo, con aprobarse, va lista para sentencia. La política deviene en trampas, recovecos, cloacas y túneles negros, y en tales lugares puede permanecer mientras no tenga enfrente una ciudadanía crítica, consciente, activa y dispuesta a luchar por sus derechos. Amigos míos, con toda la sinceridad del mundo, no dejen en nuestras manos la responsabilidad de la política. Es asunto de ustedes, de todos ustedes, y les va el futuro en ello.



Víctor Carrasco Ruíz
Semanario a vuela pluma nº 242
Cáceres

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